En teoría, todos tenemos la habilidad dentro de nosotros,
sobre todo en edades tempranas de nuestras vidas, pero con el paso del tiempo,
se va debilitando. Eso si, si desde joven se empieza a practicar esta habilidad,
en la edad adulta estará mucho más desarrollada.
Además de esto, también hay otras variantes que hay que
tomar en cuenta, como que algunas personas tienen una cierta predisposición para
enviar mensajes y otras en cambio, para recibir.
Un ejercicio fácil y práctico es el siguiente:
1.- Por lo menos una vez por semana comienza a practicar
meditación de manera sencilla, es decir, prueba con ir relajando tu cuerpo, tus
sentidos, a escuchar tu interior y finalmente, pon la mente en blanco; puedes
tomarte el tiempo que consideres necesario (al inicio pueden ser solamente
minutos).
2.- Nunca pierdas de vista tu objetivo, y de antemano, cree
en lo que estás haciendo.
3.- Cuando consideres que llevas el tiempo necesario haciendo
esto y que estás preparado para el siguiente paso, ponte de acuerdo con otra
persona para que le transmitas mensajes.
4.- Estando a unos pasos de distancia, recuerda respirar
suavemente, estar tranquilo, cerrar los ojos y finalmente concentrarte en algo
simple como un color o un número y envía el mensaje.
5.- Después de práctica, seguro lo lograran y será el
momento de poner más distancia y volver a empezar el proceso.



